LEE SIN
Desde adolescente, Lee Sin estaba decidido a convertirse en invocador.
Su voluntad y dedicación no tenían parangón y su habilidad atrajo la
atención de Reginald Ashram, el Alto Consejero de la Liga por ese
entonces. Mientras estudiaba en el Arcanum Majoris, Lee Sin se sentía
frustrado por la lentitud de las clases, adaptadas para el resto de los
alumnos. Dedicó su tiempo libre a estudiar los pormenores del arte de la
invocación con la esperanza de graduarse antes. Realizó avances
asombrosos en sus estudios y dejó atrás a los demás estudiantes. Todo
indica que se hubiera convertido en uno de los mayores invocadores de la
Liga de no haber sido por un terrible error. Dominado por la
impaciencia, decidió probar su habilidad invocando una bestia de las
Selvas de la Peste. Lo que apareció en su lugar fue un niño pequeño,
pero no de una pieza. Apenas tuvo tiempo de verle la cara antes de que
el muñeco roto que había sido su cuerpo cayera al suelo sin vida. Una
investigación de la Liga reveló posteriormente que toda la aldea del
niño había sido arrasada por la energía liberada durante el ritual.
Lee Sin poseía tanto talento que la Liga estaba dispuesta a pasarlo por
alto, pero él nunca pudo perdonarse a sí mismo. Abandonó la Academia y
viajó para expiar sus culpas al monasterio de Shojin, jurando no volver a
practicar la magia nunca más. Años después, tratando de redimir su
crimen mediante el martirio, se prendió fuego a sí mismo en protesta por
la ocupación noxiana de Jonia. Permaneció así vivo durante semanas,
padeciendo una agonía atroz. Sus actos allanaron el camino para un
combate de la Liga, en el que Jonia salió victoriosa; sin embargo,
cuando por fin le sofocaron las llamas, los ojos se le habían quemado
completamente dentro de las órbitas. Aclamado como salvador, renació con
deseos renovados de actuar. Se unió a la Liga de Leyendas para seguir
redimiéndose con sudor y sangre, las únicas posesiones de un monje de
verdad.
''Los actos de una sola persona pueden destruir el mundo, pero los esfuerzos de muchas pueden reconstruirlo''.
-- Lee Sin

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